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jueves, 12 de enero de 2012

¿Cómo hacer una MONICIÓN?

Las Moniciones antes de las Lecturas

 Conocemos de las dificultades que, a veces, se tienen para elaborar una monición, por ello, como un modesto aporte a facilitar ese importante servicio, comentamos:
            Las moniciones Son breves intervenciones que buscan ayudar a que la comunidad escuche con más atención, despertando su interés, situando el texto que se va a escuchar en un contexto que la haga más accesible.
            No es fácil el género literario de las moniciones. No deben ser, por ejemplo, una homilía anticipada, o un resumen de lo que ya la lectura misma va a decir. No se trata de adelantar el contenido del texto o de resumirlo, sino de preparar la escucha, motivar la actitud de interés y de “obediencia de fe”.
            A veces, por ejemplo, es útil presentar brevemente el contexto histórico de una lectura: una página profética se capta de un modo más concreto si se sabe que está escrita durante el destierro, o bien después de la vuelta, en la época de la restauración de Israel; unas recomendaciones de Pablo se entienden si se recuerda que están escritas desde la cárcel o en unas circunstancias concretas de la comunidad a la que se destinan.
            Un monitor, en el caso de la lectura ferial continuada, dice amablemente a sus hermanos que “hoy empieza, para tres semanas, las lecturas del libro de Génesis”, y brevemente sugiere el interés que puede tener para nuestro camino cristiano el ejemplo de Abraham.
            Otras veces la monición intenta despertar la atención de la comunidad a partir de las circunstancias que se están viviendo en la actualidad.
            La monición lo que hace es atraer la atención de la asamblea sobre la lectura que vamos a escuchar y el interés que ésta tiene para nosotros, en nuestra vida personal. La Monición  “nos abre el apetito” para escuchar la Palabra con atención.

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